Origen del Cerdo Chato Murciano

La Domesticación del Cerdo

El proceso de domesticación del cerdo se inició en el Neolítico, con origen en China. Se trataba de jabalíes recogidos en las cacerías a los que se les encerraba en alojamientos rudimentarios. En fases de domesticación más avanzadas, se soltarían por los espacios abiertos de los poblados prehistóricos hasta que, poco a poco, se acostumbraran a su convivencia pacífica con el hombre.

La presencia salvaje y doméstica de estos jabalíes, está comprobada en sur de España, Italia y en los Balcanes y norte de África. De él descienden, formando el denominado «Tronco Ibérico», entre otras, las siguientes razas españolas: Cerdo Ibérico, con la variedad negra y las variedades coloradas; Cerdo Murciano; Raza Balear de Mallorca y de Menorca; Cerdo negro Canario.

El Origen del Cerdo en Murcia

Los primeros restos del cerdo, ligados al hombre y encontrados en Murcia, fueron los hallados en las excavaciones arqueológicas realizadas en las diputaciones lorquinas de Almendricos y Coy, en estratos pertenecientes a la Cultura Argárica, en el Eneolítico, concretamente en el Bronce II (2.000-1.000 a.C.).

Fotografía de la ciudad de Lorca - Murcia

Fotografía de la ciudad de Lorca - Murcia

Raza Murciana Primitiva, Cerdo Murciano o Gabano

El cerdo murciano primitivo tenía su área geográfica de expansión en la huerta de Murcia y existió un número aceptable (casi 50.000 cabezas en 1865) hasta las primeras decenas de años del siglo XX, con más de 124.000 cabezas en el censo de 1929. Procedía del tronco Ibérico y presentaba unas características que se correspondían a las de un animal poco armónico, basto y destartalado. Su piel y cerdas eran de color negro en los cerdos denominados de variedad Gabana o Gabacha. En otros animales la piel seguía siendo negra pero las cerdas tenían un color leonado o bien con manchas de pelos rojos o blancos, y se les denominaban de variedad Pintada.

Cerdo murciano primitivo, variedad Gabana (1916)

Cerdo murciano primitivo, variedad Gabana (1916)

Hacia 1880, había aumentado el número de agricultores que adquirían cerdos de las razas extremeña y andaluza para cebarlos en sus propias explotaciones agrícolas y venderlos una vez engordados al mercado interior. Al amparo de este negocio se desarrolló una gran actividad de la marchantería. Esta se había fortalecido con las importaciones de cerdos, cuyo auge se advierte en la década de 1870.

La formación de la raza murciana o del cerdo Chato Murciano, fue la consecuencia del desarrollo de las industrias cárnicas en el sudeste de España, que originó la difusión de un tipo de cerdo mejorado por el cruzamiento del Cerdo Murciano Primitivo con razas extranjeras importadas, especialmente las Yorkshire, Berkshire, Tamworth, Craonés y Alderney.

El origen del Chato Murciano podemos fijarlo a finales del siglo XIX, cuando agricultores enriquecidos con el negocio de la marchantería, empiezan a realizar cruces con variedades de cerdos: andaluces, portugueses, extremeños y con algunas razas extranjeras mejoradas como la Craonesa, Tamworth y Alderney.

El Chato Murciano Lorquino «Capa Negra»

Pero es a partir de 1913, con la fundación de la Estación de Agricultura General de Lorca o Granja Agrícola, siendo su fundador y primer director, el Dr. Ingeniero Agrónomo D. Zacarías Salazar Mouliáa, que ya en 1911, en su obra «La Agricultura en la Provincia de Murcia», definía la bondad de los cruces entre cerdos de la raza murciana primitiva, con razas de cerdos mejoradas procedentes del «Sus vittatus» o cerdo salvaje asiático, y sentando las bases de una mejora racial que dio origen a la raza murciana o Chato Murciano, en su variedad de lorquina de capa negra.

Cerdo Chato Murciano

Cerdo Chato Murciano

El Chato Murciano Variedad Blanca

De una manera similar, en la huerta de Murcia, en la Estación Sericícola de La Alberca (hoy en día Centro de Investigación y Desarrollo Agroalimentario: C.I.D.A.), que cumplía entonces la función de «granja-escuela» y que disponía de buenos ejemplares de verracos de las razas Yorkshire, Berkshire y Middle-White, en colaboración con algunos grandes propietarios de ganado o industriales como Ángel Guirao y Juan Bernal (pionero de la industria cárnica regional), se dio origen al cerdo Chato Murciano variedad blanca, muy usual en la Huerta de Murcia y hoy extinguido.

En 1915 la Casa Bernal (El Palmar) importa las razas de ganado porcino «Yorkshire» y «Berkshire-Vel» cuya especies fueron repartidas por la huerta a fin de mejorar las existentes. Con sementales de aquellas razas se obtuvo el «York-Vel-Murciano» que posteriormente fue denominado «Chato Murciano» haciéndose pagar con estima sobre otras clases.

En las primeras décadas del siglo XX, a los mercados semanales que se celebraban en Murcia, Lorca, Alcantarilla y Fuente Álamo, acudían tratantes y especuladores de la España interior y de Levante, ofertándose en el mercado semanal de Murcia, sólo, de 1.000 a 2.000 cerdos pequeños a la semana. En 1920, la región de Murcia se convirtió en uno de los centros de producción y de comercialización de lechones más importantes de España. A finales de la década de los 20, la ciudad de Murcia sostenía un mercado semanal cuya oferta se cifraba entre 2.000 y 3.000 cerdos pequeños y primales. Con destino al mercado nacional, se calculaba una comercialización media anual superior a los 50.000 lechones.

Mercado de Verónicas - Murcia a Principios del S.XX

Mercado de Verónicas - Murcia a Principios del S.XX

Después de 20 ó 25 años de cruces con las razas de cerdo antes mencionadas y una vez fijados los caracteres raciales, se consiguió un animal armónico y precoz, conocido con el nombre genérico de «Chato Murciano», que por sus excepcionales características acabó por imponerse en los grandes mercados nacionales como Madrid y Barcelona, en los que dominó hasta finales de los años cincuenta.

Declive y desaparición del Chato Murciano

A mediados de los años cincuenta se inicia el declive de la hegemonía del Chato Murciano en los mercados, que impusieron que el cerdo fuese de capa blanca (se despreciaba a nuestro cerdo de capa negra), por lo que arreciaron los cruces con razas Yorkshire y Middle-White, a fin de desterrar la capa negra y ganar en prolificidad y precocidad. Este declive culminó en los años 60, provocando su casi desaparición, por la caída de la calidad de la carne, derivada de la carencia de una adecuada selección genética, y al incremento de la demanda cárnica y a las nuevas modalidades de la misma, que requerían un tipo de animal más precoz, prolífico y con mejores parámetros cárnicos.

El final del cerdo Chato Murciano está documentado en las actas del «Primer Consejo Económico del Valle del Guadalentín» celebrado en marzo de 1965:

«No podemos ignorar que, tanto nuestro cerdo negro lorquino como el chato blanco murciano, preferidos hasta hace poco tiempo por su excelente calidad en amplios mercados nacionales, están perdiendo cotización por momentos, desplazados por los llamados de razas extranjeras mejoradas que ofrecen en los escandallos una mejor proporción de carne/tocino preferida por el consumidor y por el tablajero, siendo también digna de reconocer su mayor precocidad.

En consecuencia, es aconsejable proceder a la selección de nuestro cerdo con arreglo a los modernos cánones zootécnicos y promocionar su mejora, e incluso proceder a su sustitución con las razas que se consideren más idóneas a tal fin.«

A los pocos años el cerdo Chato Murciano fue materialmente barrido del panorama ganadero regional. Así pues, la historia del Chato Murciano se limita a unos 60 años, ya que, una vez conformado, fue rápidamente sustituido por las modernas razas porcinas que se adaptan mejor a los sistemas actuales de explotación industrial. Pero hay dos razones elementales por las cuales, el Chato Murciano merece nuestra atención:

  1. Es el descendiente directo de la raza realmente autóctona «Raza Murciana Primitiva» que además pertenece al tronco porcino Ibérico.
  2. Porque el Chato Murciano no deja de ser el producto de la iniciativa e imaginación del huertano, por lo que se puede aceptar como un logro cultural de importancia en orden a la explotación racional de los Recursos Naturales de la Región de Murcia.

Hoy en día el Chato Murciano sigue en peligro de extinción, con varios proyectos de recuperación y quedando en la región de Murcia unas 200 cabezas.

Bibliografía

«El cerdo Chato Murciano: Orígenes e Historia». Juan Bautista Lobera Lössel

«Elogio y Reivindicación del Cerdo». José Herranz.

«Guía de Campo de las Razas Autóctonas Españolas». M. A. García Dory.

Raza Porcina Chato Murciano – Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación.

Historia del El Palmar – Ayto. de Murcia